Unos 45.000 estudiantes con pocos recursos fueron excluidos de las becas universitarias por no llegar al 6,5 de nota

Los rectores denunciaron ayer que unos 45.000 alumnos sufrieron el “factor excluyente” de los requisitos académicos para obtener una beca universitaria, ya que por no llegar al 6,5 de nota media de acceso se vieron abocados “a que sus familias realicen un esfuerzo económico suplementario y, en muchos casos, a tener que abandonar los estudios”


Madrid, medicosypacientes.com/ Servimedia

Son algunos de los datos del informe 'La Universidad Española en Cifras' presentado este miércoles por Crue Universidades Españolas y que muestra una radiografía del Sistema Universitario basada en más de un millón de datos del curso académico 2017/2018, y que los compara con la situación de otros sistemas universitarios europeos o de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
 
Esos 45.000 universitarios, subraya el informe, suponían el 13,3% de los alumnos de nuevo ingreso ese curso, con lo que vieron reducida al 4% su participación sobre el conjunto de los alumnos matriculados.
 
La política de becas universitarias vigente en el curso académico 2017/18 otorgaba al alumno perteneciente al colectivo económicamente más desfavorecido (que una familia de cuatro miembros tenga una renta anual de 13.909 euros) “una capacidad económica que alcanza de media unos importes anuales de 2.550,4 y 2.624,4 euros, para los estudiantes de grado y máster, y de 4.050,4 y 4.124,4 euros, respectivamente, en el caso de que los estudiantes perciban la beca de cambio de residencia familiar”.
 
“Con estos importes anuales a recibir por el alumno becario no cabe la menor duda de que el esfuerzo público para garantizar la igualdad de oportunidades es insuficiente”, aseguran los rectores, que aplaudieron que el criterio de nota se rebajase al 5,5 para optar a beca en cursos posteriores al reflejado en el estudio y que es el requisito actual.
 
En 'La Universidad Española en Cifras', también se indica que “en España no sobran universitarios, ni estudiantes ni titulados universitarios”. Pues, en el conjunto de las franjas de edades universitarias de entre 19 a 28 años de estudiantes de Grado, Máster y Doctorado, España tiene un 23,6% de estudiantes universitarios sobre el total de la población de esa misma franja de edad, por el 23,2% de la UE-23.
 
Además, España acumula un 26% de titulados en la población de 25 a 65 años, por un 30% de la media de la UE-23 y un 31% de la media de la OCDE. Es más, el documento subraya que “España se sitúa por debajo de los países líderes en los rankings internacionales universitarios -Estados Unidos y Reino Unido-, que disponen de un 36% de población de 25 a 65 años con titulación universitaria”.
 
Asimismo, los rectores afirman que “España tiene un número de universidades completamente asimilable al de otros países desarrollados”. “No sobran universidades y el sistema universitario español tiene calidad acreditada internacionalmente”, recalcan.
 
El sistema universitario español, según el estudio reflejan una demanda de enseñanzas STEM (matemáticas, ciencias y tecnologías) cinco puntos porcentuales por debajo de la media de la Unión Europea (en España es del 23,4%, la media de la UE, 28,1%; países como Alemania alcanzan el 37,5%).
 
Ante este panorama, aseguran que “es necesario promover la opción de los estudiantes preuniversitarios de orientación a las ciencias; mejorar la orientación académica del acceso a la Universidad y promocionar la opción STEM, divulgando eficazmente, sobre todo entre las mujeres, sus niveles de inserción profesional y acceso a mejores rentas futuras”.
 
Asimismo, el sistema universitario español muestra unos resultados en su rendimiento académico que resultan “equiparables e incluso mejores” que los del resto de los sistemas universitarios de los países desarrollados.
 
Los rectores también presumen de que, en España, los trabajadores con Educación Superior mejoran su empleabilidad un 17,4% respecto a la del mercado de trabajo en general, frente a un 11,3% en la OCDE y un 12,4% en la UE-23, y su tasa de desempleo es un 39,2% menor respecto a la que sufren los trabajadores con Educación Secundaria Superior. “La Universidad no es una fábrica de parados”, subrayan.
 
Otras quejas que muestra el documento es que el esfuerzo español en investigación es “claramente inferior” al de otros países de la OCDE y de la zona euro; y que, en cuanto a la financiación, las universidades recibieron un 15% respecto al gasto sobre el PIB que en 2009 e, incluso, que en 1995, ya que se situó en el 1,3% del PIB, frente al 1,5% del PIB de la media de la OCDE.